sábado, 30 de noviembre de 2013

KAROL WOJTYLA OBISPO



El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo Auxiliar de Cracovia.


Llevaba algo menos de 12 años de sacerdocio y “había quedado impresionado por la coincidencia de fechas: el nombramiento me fue notificado el 4 de julio, día de la consagración de la catedral de Wawel…particular vínculo espiritual con la historia de Polonia, de la cual la colina del Wawel representa casi una síntesis emblemática….donde uno se encuentra cara a cara con la Nación” y donde en la cripta de San Leonardo el 2 de noviembre de 1946 celebró su primera misa.


 Algunos meses más tarde, el 28 de septiembre de 1958, recibía allí la ordenación episcopal de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak



En 1960, siendo todavía obispo auxiliar, Wojtyla tomó sobre sí la defensa de los obreros siderúrgicos que querían construir una iglesia en Nowa Huta.




En la Navidad de 1959, enfrentandose con el poder comunista, celebra una misa del Gallo al aire libre.


 Esta ciudad, próxima a Cracovia (la Roma polaca), se había desarrollado después de la guerra y se la consideraba la primera ciudad socialista de Polonia.
 No habían querido dejar sitio en ella para una iglesia. ¡Importa poco! Wojtyla trajo un trozo de roca de Roma: ésta fue la primera piedra de la catedral que inauguró allí en 1977.

Vive de forma sobria y dedicado a su labor pastoral y docente, como cuando era sacerdote

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Su habitación en Franciszkanska 3
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Ya en esa época le gusta estar en contacto con sus semejantes y deja su despacho para recorrer la Archidiocesis visitando hospitales y parroquias.

 A partir del 11 de octubre de 1962, el obispo Wojtyla comenzó a tomar parte activa en el Concilio Vaticano II, destacando sus puntualizaciones sobre el ateísmo moderno y la libertad religiosa.
El evento más destacado de los años 60 para el Obispo Wojtyla fue el Concilio Vaticano Segundo.


 Asistió a todas sus sesiones que empezaron en octubre de 1962.

 En julio el Arzobispo Baziak de Cracovia había fallecido.
 La Sede se mantuvo vacante desde el inicio del Concilio hasta la culminación de la primera sesión (11 oct - 8 dic).

 Luego, el 30 de diciembre de 1962, el Obispo Wojtyla fue asignado a esta Sede por el Papa Juan XXIII. Sin embargo, debido a la situación de Polonia bajo el comunismo no fue posible nombrarlo oficialmente hasta enero de 1964 (por entonces a través del Papa Pablo VI).
 No se instaló hasta el 8 de marzo de 1964.

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Durante el curso de tres años del Concilio, el futuro Papa participó activamente en los debates y en la formulación de los decretos. Estuvo en la comisión de diseño para la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Moderno Gaudium et spes





y también contribuyó a la Declaración sobre la Libertad Religiosa Dignitatis humanae y al Decreto sobre los Instrumentos de las Comunicaciones Sociales Inter mirifica. Al regresar a su arquidiócesis se propuso implementar los decretos.

Karol Wojtyla en el Concilio ecuménico Vaticano II [© AP/LaPresse]

 Uno de los frutos de este esfuerzo fue un libro acerca de los documentos del Concilio y su implementación, llamado "Fuentes de Renovación". Publicado en 1972, es el único libro sobre el tema publicado por un obispo participante del Concilio Vaticano Segundo.




 Dos instituciones que surgieron a raíz del Concilio fueron el Sínodo de los Obispos y las Conferencias Episcopales.


Elige para su escudo la frase latina
                                                TOTUS TUUS               TODO TUYO
lema que años después sería conocido y coreado por todo el mundo

En su consagración se encuentra con sus amigos: 
Compañeros de teatro, de la cantera y fabrica
Ferigreses de Niegovic y de san Froilán-

O Arcebispo Karol Wojtyla em 1964.
 Clausurado el Concilio, el 8 de diciembre de 1965 pasó a formar parte de las Congregaciones para los Sacramentos y para la Educación Católica, y del Consejo para los Laicos.

 Tras el Concilio publicó “Amor y responsabilidad” y “Mandamientos de la renovación del Concilio Vaticano II”.




Esta interesante fotografía de hace casi medio siglo, muestra al beato Juan Pablo PP. II, obispo Karol Wojtyla cuando fue tomada en 1967, oficiando la liturgia tradicional durante una visita a la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol, en Cracovia (Polonia)


Cracovia 1967, poco antes de ser nombrado cardenal
En su libro "¡ Levantaos! ¡Vamos!" dice:
Es hermoso lo que significa la cruz pectoral.


 “¡Cruz de Cristo, te alabo, que por siempre se te alabe! De ti viene el poder y la fuerza, en ti está nuestra victoria” Nunca me he puesto la cruz pectoral de obispo con indiferencia.

Su oficina

 Es un gesto que hago con la oración. Desde hace 45 años, la cruz está siempre sobre mi pecho, junto a mi corazón. Amar la cruz quiere decir amar el sacrificio” Así nos lo enseñó con el ejemplo de su vida, el don de su palabra, con su magisterio.
Karol Wojtyla, arzobispo de Cracovia  El 29 de mayo de 1967, el Papa lo nombró Cardenal, elevándolo a tal honor el 28 de junio.


SEGUNDO DOCTORADO DE KAROL WOJTYLA Y NOMBRADO OBISPO DE CRACOVIA

De nuevo el trabajo intelectual, obedeciendo ordenes de su Cardenal, esta decisión le obliga a abandonar a sus queridos universitarios y a matricularse en la Universisdad para seguir los cursos de doctorado y dedicarse de lleno a la redacción de la tesis.

Para un sacerdote, era especialmente difícil en la Polonia de aquellos días seguir los estudios del doctorado y presentar una tesis, porque se contaba con la oposición de muchos de los catedráticos de la universidad civil, que consideraba inoportuno que se concediera el derecho de matrícula e inventigación a un sacerdote.

El julio de 1951, muere el Cardenal Sapieha de Cracovia,  en sus funerales Wojtyla conoce la Cardenal de Varsovia, Stefan Wyszynski.

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Karol tenía la esperanza que el nuevo cardenal se olvidara de sus estudios. Pero no fue así, el nuevo cardenal, conocedor de los valores del joven sacerdote, no dudó en llamarle: debía abandonar la parroquia de San Florián y dedicarse al estudio y a la investigación científica.

Su nuevo domicilio estaba muy cerca de la iglesia de Santa María, la más grande y hermosa, después de la Catedral. Según su costumbre, se levanta muy temprano, dice la misa , confiesa durante dos horas y se dedica a estudiar y a la asistencia a clases.

Durante dos años sigue este horario, sin apenas vacaciones, salvo algunas cortas excursiones con algún grupo de jóvenes.

En diciembre de 1953 leyó su tesis, el trabajo sorprendió al Consejo de la Facultad de Teología de la Universidad Jagelloriana, le dan la máxima  calificación, sin título de doctor. Lo consiguió más tarde.

En 1953, Polonia vuelve a vivir una época dura, el Cardenal Primado de Polonia, Stefan Wyszynski, es encarcelado,  la Facultad de Teología de Cracovia es clausurada.


El doctor Wojtyla, con 36 años, empieza su carrera de catedrático en la Universidad de Lublín. Seguía  viviendo en Cracovia pero pasa dos días a la semana en Lublín para dar sus clases. Los viajes los hacia en trenes  nocturnos.

En los ratos que su apretada agenda le dejaba seguía predicando retiros , manteniendo reuniones con los jóvenes, muchos de los cuales seguían sus directrices espirituales.
También sacaba tiempo para reunirse con sus antiguos compañeros de teatro.

Siguiendo su afición  a la montaña y su inquietud por la formación de los jóvenes estudiantes, no faltaban motivos ni pretexto para organizar excursiones



 y salidas al campo. En la mañana decía la misa y después permanecía durante dos horas que no podían hablarle,

 pasado ese tiempo les hablaba , con el corazón ,de todos los temas que les preocupaban.



Los jóvenes universitarios de antaño, como Jacek y Jerzy Ciesielski habían terminado sus estudios. Los dos estaban casados, Jerzy con María Danuta  y Jacek con Marta.


Jerzy -en periodo de beatificación- y María

En el año 1958, mes de junio,  se encontraba con ellos en los lagos Masuria practicando piraguismo, recibe un telegrama. el Cardenal Wyszynski quiere hablar con el.



Llego a Varsovia en un camión de harina. Una vez en el despacho se entera: el Santo Padre le había nombrado Obispo auxiliar de Cracovia.



--Eminencia, soy demasiado joven, acabo de cumplir treinta y ocho años... y añadí: acepto.

-- Y dijo: puedo regresar a Misuri, donde me esperan los jovenes?
Termino sus vacaciones con sus amigos en los lagos.

Lagos Masurianos en Polonia







JUAN PABLO II Y SUS MONTAÑAS

ZAKOPONE 6 JUNIO DE 1997

Escrito de Alfa y Omega

 


A lo largo de sus ya casi veinte años de pontificado, he tenido muchas ocasiones de ver a Juan Pablo II conmovido: la presencia de un ser humano que sufre, sobre todo si es un niño, o las condiciones inhumanas de miseria en que malviven poblaciones enteras -lo recuerdo en el barrio de Tondo de la periferia de Manila, o silencioso y con los ojos encendidos en los infectos recovecos de las favelas, en las inmensas aglomeraciones africanas de chabolas destartaladas-, conmueven a cualquier ser humano que tenga la cuarta parte de sensibilidad que este Papa.

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 Pero llorar, lo que se dice llorar, emocionado hasta no poder dominar las lágrimas, no lo había visto hasta el otro día, en Zakopane, al pie de sus montes Tatra, confidentes de tantos sueños e ilusiones íntimas de este singular y querido montañero que ha vuelto, quién sabe si por última vez, a decir adiós a las montañas de su amada Polonia...


 Se han juntado muchas cosas, demasiadas, en esta humanísima visita comprensiblemente, buscadamente larga, a sus gentes y tierras; una visita pastoral, sí, pero no sólo pastoral. un retardado y largo adiós. Como si le costase mucho, mucho a Karol Wojtyla, el sacerdote, el poeta, el obrero, el perseguido, el deportista, el huérfano, el maestro... despedirse.

El cariño de sus compatriotas, la sintonía espiritual irrepetible fuera de allí, los recuerdos concentrados de toda una vida que son muchas vidas, todo ello junto, le ha hecho llorar al Papa. Todo el mundo pudo verlo en los primeros planos, impresionantes, de la tele con sensibilidad de informar de lo que realmente merece la pena. La emoción le ha rendido.





 Ha podido más que él, y eso le engrandece sobremanera, todavía más, si es que fuera posible, y acentúa la fuerza de su figura y de su mensaje de Evangelio y de vida: Seáis creyentes o no, sed solidarios con la vida... Probablemente, el Papa no descarta regresar otra vez a su Polonia.

 Ni Danzig ni Varsovia han estado en el programa de este viaje; pero probablemente él sabía que decía adiós a la nieve de sus montes Tatra, cuyos senderos y veredas se sabe de memoria, a las ciudades y pueblos que le han aplaudido en Wroclaw, Gniezno, en su Czestochowa y en su Cracovia del alma...


 No se enteran, o no quieren enterarse, nuestros periódicos que publican editoriales prefabricados de antemano y politizan el problema del aborto cuando el Papa está hablando de que capitalismo, no, y luego, cuando habla del aborto, se callan. No se enteran nuestros columnistas que ironizan sobre Juan Pablo II y Teresa de Calcuta y les llaman personajes «pictóricos», y aseguran, muy serios ellos, que «la Iglesia no ha rehumanizado el mundo», pero el hecho es que si quieren escribir una columna medianamente humana, tienen que recurrir a Teresa de Calcuta y a Juan Pablo II.



 Hacía frío estos días allá arriba, en el otro pulmón de Europa, pero Juan Pablo II bromeaba con sus monseñores italianos: Vosotros es que sois meridionales... Yo, como soy del norte, me encuentro de primera. Luego se lo contará a los niños de catequesis en la próxima parroquia romana que visite, ya lo verán.

Oye, Papa, le soltó una niña el otro día cuando le regaló un caramelo porque Juan Pablo II cumplía 77 años; yo, cuando cumplo años, tengo que hacer un propósito. ¿Tú, qué propósito has hecho? Tras medio minuto de estupor del bueno, el Papa le dio un beso y le dijo: Pues... que trataré de ser más bueno... A lo mejor, hasta se lo cuenta en Viena, la semana que viene, al Patriarca de Moscú y al de Constantinopla, que no tiene ganas de perder el tiempo, y de aquí al 2000 aún hay mucha tela que cortar...


Total, a lo que iba: que en este hombre de 77 años, que llora de emoción en su Patria, se concentran no sólo las miradas y las manos, sino las esperanzas de muchos millones de seres humanos. Cada vez, más, aunque algunos no quieran enterarse. Y que hay viejos... y viejos. Y que, aunque la vida le ha zurrado de lo lindo a Karol Wojtyla, no veo yo por ninguna parte, la verdad, por más que miro, al anciano que tira la toalla, resignado a su normal decadencia física y a su inesquivable fragilidad humana. Veo, sí, a un Karol Wojtyla anciano, pero «viejo», rendido..., ni por lo más remoto.


 Claro que no es el fornido montañero de Wadowice, como le llamaba el cardenal Wiszinsky, que le aseguró: Tú llevarás la Iglesia de Cristo al año 2000. Claro que anda despacio y le tiembla la mano en la que recibió el tiro que quería acabar con él; claro que le pesa en sus hombros , como acaba de escribir Luigi Accatoli, en Il Corriere della Sera, tanta cruz que le encurva la espalda. Claro. Todo lo que quieran. Todo, menos que es un Papa «viejo»... Hay quien vuelve a las manos del Creador sin haber sido viejo jamás.

Homilia de de Misa celebrada ese día-
http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/hw2.htm


Joaquín Navarro-Valls: Algunos martes Juan Pablo II se escapaba de incógnito a las montañas

viernes, 29 de noviembre de 2013

LA NATURALEZA SU GRAN PASIÓN

En cuanto podía Juan Pablo II se escapaba a la montaña donde disfrutaba de largos paseos.

Juan Pablo II, que será santificado este año, está considerado como el Pontífice más unido al deporte de toda la historia.

Proponen a Juan Pablo II como santo patrón de los deportistas

 Para el recuerdo quedan las imágenes del Santo Padre esquiando por los Alpes, sus viajes en kayak que usaba en sus refugios espirituales o sus primeros años de juventud cuando era un aspirante a guardameta en su Wadowice natal.

  La naturaleza, su gran pasión

Juan Pablo II salió a escondidas del Vaticano para esquiar en 115 ocasiones durante sus 27 años de pontificado y visitó diversas puntos de Italia, reveló Claudio Paganini, consejero espiritual del Centro Deportivo Italiano.

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 Juan Pablo II escapó 115 veces del Vaticano para ir a esquiarEn entrevista, el sacerdote aseguró que no obstante fuese Papa, los martes escapaba del Vaticano de incógnito e iba a esquiar a diversas localidades de los Apeninos Centrales en Los Abruzzos, en los Dardamelos o en los Alpes, según publica Notimex.


 La pasión por los esquíes del futuro beato fue confirmada por uno de sus colaboradores más estrechos, Joaquín Navarro Valls, histórico portavoz y director de la sala de prensa vaticana.


El amor de Juan Pablo II por la nieve y la montaña quedó plasmado en el centro de esquí Campo Felice, en la región italiana de Los Abruzzos, a unos 200 kilómetros al este de Roma, donde actualmente una pista lleva su nombre.



 Según Paganini Karol Wojtyla dejó en claro que no se puede eliminar la fe y la cultura del deporte ni quitar la espiritualidad del momento deportivo.
 Recordó que desde su juventud fue un caminador, andaba en bicicleta, practicaba el voleibol y el kayac pero le gustaba mucho esquiar. 'Un hombre que sabe vivir como Juan Pablo II la fe, los valores y el deporte hace comprender que el deporte es un ingrediente importante para la formación, el hombre hoy se realiza cuando une la actividad física a la oración, al estudio y a la cultura', indicó. 'Nos sorprende que un Papa tenga tiempo para hacer esto, pensamos que quien produce y gana dinero es importante, absolutamente no.



 Wojtyla nos enseñó que tener tiempo para uno mismo, para hacer deporte, es fundamental para la santidad', consideró. Para Claudio Paganini actualmente el deporte debe aprender que no sirve de mucho un código ético, que es necesario formar a la persona globalmente porque un hombre bien formado vive el deporte correctamente, pero si carece de valores no puede ser honesto.

 


19 de julio 2001: El Papa Juan Pablo II se sienta y descansa durante sus vacaciones en el resort de montaña de Les Combes, norte de Italia
http://www.ajuaa.com/news/internacionales/47068-Juan-Pablo-escap-115-veces-del-Vaticano-para-esquiar.html



«Cada vez que tengo la posibilidad de venir a la montaña y contemplar estos paisajes - confiaba Juan Pablo II durante el Angelus del 11 de julio de 1999 en Les Combes - , doy gracias a Dios por la majestuosa belleza de la creación. Le doy gracias por su Belleza, de la que el mundo es sólo un reflejo....... » «Juan Pablo II no fué un turista o veraneante distraído: vivió la montaña con profunda autenticidad y simplicidad. Caminaba, contemplaba, oraba y descansaba.



http://juanpablo2do.blogspot.com.es/2013/01/recordando-juan-pablo-ii-y-su-amor-por.html


En esta fotografía de 1988, el anterior papa Juan Pablo II descansa en un refugio de montaña tras un paseo durante un periodo vacacional (EFE).
En esta fotografía de 1988, el anterior papa Juan Pablo II descansa en un refugio de montaña tras un paseo durante un periodo vacacional 


  1. Sus deportes predilectos eran el esquí, el piragüismo, la natacióny el fútbol. En mayor o menor medida, practicó todos alguna vez.


La natación, en cambio, le había sido recomendada por sus médicos, para ayudarle a superar problemas de espalda y de hombros. Gracias a la iniciativa del cardenal Basil Hume, un grupo de católicos ingleses le regaló una piscina, que fue construida en el corazón de los jardines de su residencia de verano de Castelgandolfo, cerca de Roma.


 El Sumo Pontífice amaba tanto nadar, que había pasado las vísperas de los dos cónclaves de 1978 en la "playa de los cardenales.
Más fotos en

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SU VISITA A LOS ALPES



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