miércoles, 28 de junio de 2017

ESQUINA NOROESTE DE LA CATEDRAL DE SEVILLA





28 PUERTA DEL LAGARTO
Nos encontramos ante la esquina noreste del edificio. Se trata de un lugar singular, ya que el espacio existente bajo el arco apuntado está compartido entre un estrecho pasillo que conduce a la Puerta del Lagarto y la Capilla del Pilar o de los Pinelo.
 Por esta causa, son dos los lados cerrados mediante rejas, de 1.717, y no uno como estamos viendo hasta ahora.




Pintura mural realizada en el pasillo que conduce a la Puerta del Lagarto.

Esta pila de agua bendita está situada en el mismo lugar.



29 CAPILLA DEL PILAR O DE LOS PINEDOS



 El origen de esta capilla reside en los caballeros aragoneses que participaron en la reconquista de Sevilla a las órdenes de Fernando III. Hablamos, pues, de mediados del siglo XIII.
 A principios del siglo XVI, el patronazgo de la capilla pasó a manos de Francisco Pinelli, comerciante nacido en Génova, aunque residente en Sevilla desde 1.476.
El genovés financió con grandes sumas la campaña de la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos, lo que le valió para hacerse un hueco entre los más granado de la sociedad de la época. Hizo construir un palacio en la calle Abades (la actual Casa de los Pinelo), una de las primeras edificaciones renacentistas de la ciudad.



 Su hijo, Pedro Pinelo, llegó a ser uno de los canónigos más considerados del cabildo. Hombre de gran cultura, en ausencia del arzobispo ocupaba su puesto, apareciendo su nombre en incontables comisiones de trabajo, incluida la dirección de los preparativos para la boda de Carlos V con Isabel de Portugal. A partir del fallecimiento de Francisco Pinelli, en 1.509, todos sus descendientes fueron inhumados en la cripta de la capilla. El retablo de la Virgen del Pilar es barroco, del siglo XVII, aunque la imagen de la Virgen, moldeada con barro cocido y policromado, es de Pedro Millán, sobre el año 1.500, es decir, ya bajo el patronazgo de los Pinelo.



 Se trata de un arcosolio abocinado, con una moldura exterior de forma conopial, recubierto de madera tallada con abundantes relieves de roleos, formas geométricas, hojas de acanto y racimos de uvas. Mármoles rojos y blancos decoran el altar y la parte inferior.
Realizada por Pedro Millán, sobre el 1.500


 A los lados de la Virgen están situadas las figuras de San Pedro y San Pablo.





 Entre el retablo y el muro derecho aparece una pequeña puerta, adornada con bonitos relieves en piedra, que ignoro donde pueda conducir. Sobre ella vemos un anónimo sevillano de mediados del siglo XVII:


Una pequeña puerta se sitúa junto al retablo y, sobre ella, una pintura anónima del siglo XVII: la Santa Faz.






 El muro derecho nos muestra el retablo de San Sebastián, también barroco, aunque ya del siglo XVIII. Una talla de dicho santo ocupa la hornacina central, estando acompañado por las imágenes de San Antonio de Padua y Santa Inés. El ático no se distingue por falta de luz.




A sus lados cuelgan otras tres pinturas de pequeño formato: Arrepentimiento de San Pedro, anónimo sevillano del siglo XVII, Cabeza de la Virgen, de Antonio Mengs y un Crucificado de la escuela de Murillo, estos dos últimos de finales del mismo siglo. También está representado el escudo de armas de los Pinelo, rodeado por restos de pinturas murales y, bajo él, la lápida de Francisco Pinelo.


 Una vidriera que representa La entrada de Cristo en Jerusalén, de Arnao de Flandes, realizada en 1.552, se sitúa sobre la capilla.

30 SUBIDA A LA GIRALDA


 Entre el pilar y el muro este se encuentra la rampa de acceso a la Giralda (quien fuera joven), fin o mejor dicho cabecera de la nave del Evangelio.



32  PUERTA DE LOS PALOS

 Estamos ante el interior de la Puerta de los Palos, de la Adoración o de los Reyes, que de las tres maneras se la denomina, lugar por el que salen del templo todas las procesiones de Semana Santa, merced a la orden dictada por el cardenal e inquisidor general Fernando Niño de Guevara.


En dicha orden “reorganizaba” las hermandades de penitencia, de conductas poco compatibles con su carácter religioso, aprovechando para obligar a todas ellas a discurrir por delante del Palacio Episcopal, pues consideraba poco digno que fuese el arzobispo quien se tuviera que desplazar para verlas.


Cardenal e inquisidor general Fernando Niño de Guevara, "creador" del actual formato de Semana Santa. El Greco, 1.597-1.600. Museo de Arte Metropolitano de Nueva York.


 Sobre esta puerta se podemos entrever en la clave del arco (no hay iluminación en esta zona) una pintura sobre tabla /Antonio de Arfián, mediados del XVI), que representa a San Sebastián y,



sobre ella, una vidriera de Arnao de Vergara de 1.535, que nos muestra al mismo santo.

31 ALTAR DE LA MAGDALENA


 A los lados de la Puerta de los Palos se sitúan el Altar de la Magdalena y el Altar de la Virgen de la Puebla, así como una placa conmemorativa de la visita de Juan Pablo II en 1.982.





 El Altar de la Magdalena es obra gótica de 1.481, construido por Juan de Hoces. La reja que lo cierra es posterior, del primer tercio del siglo XVI y estilo renacentista. Fue dotado por Pedro García de Villadiego y su esposa, Catalina Rodríguez, que costearon (16.000 maravedíes) en 1.537 el retablo que lo ocupa.
“Esta capilla y enterramiento y bóveda es de Pedro García de Villadiego e de Catalina Rodríguez, su mujer, y de sus herederos, cuyas almas hayan gloria”


 Se trata de un retablo pictórico, compuesto por once pinturas, que se adapta a la forma del arcosolio en el que se encuentra. Su autor se estima que fue un artista perteneciente a la escuela de Alejo Fernández.


 En el cuerpo principal están representados La Aparición de Jesús resucitado a María Magdalena y, sobre ella, la Anunciación. En los laterales vemos a Santa Catalina con Santa Bárbara y San Andrés, Santiago apóstol, San Pedro y San Pablo. En el banco aparecen el donante, Pedro García de Villadiego con San Benito y Catalina Rodríguez con San Francisco.



33 ALTAR DE LA VIRGEN DE LA PUEBLA


 Al lado opuesto de la Puerta de los Palos aparece otro altar, cuya denominación me ha traído de cabeza durante cuatro años. Al final, el problema se ha solucionado de la forma más lógica, según los principios de la Navaja de Ockham: preguntando a la Catedral, que amablemente me envió un correo en el que se me comunica que se trata del Altar de la Virgen de la Puebla.
Recibe ese nombre por haber sido costeado por Juan Cristóbal de la Puebla en 1.523.



 Atípico, aunque no único en este templo (Virgen de la Granada, Virgen del Cojín), estilo el de este retablo. Se trata de una representación de la Asunción de la Virgen, realizada en cerámica vidriada al estilo de los hermanos della Robbia.





 El relieve muestra bajo la Virgen pinturas que representan a San Ildefonso y San Diego de Alcalá. En el lado izquierdo aparece El Bautismo de Cristo y, en el derecho, Santa Catalina.










En los laterales del banco del retablo figuran los retratos de Juan Cristóbal de la Puebla con su hija y el de su esposa con su hijo; en el centro del banco aparecen los Profetas y Padres de la iglesia.

En el intradós del arco figuran pinturas de ángeles y, en el ático, el Padre Eterno.

Mucho más moderna es la pequeña talla de San Judas Tadeo colocada sobre el altar.

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